El beso, ese gesto simbólico que para muchos es la más elemental prueba de amor, se ha ganado un lugar en la historia del cine, como principal protagonista de inolvidables escenas románticas, grabadas en la retina de los cinéfilos.
Clark Gable y Vivien Leigh, en Lo que el viento se llevó; Burt Lancaster y Deborah Kerr, en De aquí a la eternidad; Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, en Casablanca, y Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, en Titanic, son solo cuatro de esos ósculos memorables que nos ha heredado el sétimo arte en más de un siglo de existencia.
Sin embargo, la vida de este gesto en el cine no ha sido tan exitosa ni apasionada como podría pensarse. El primer beso de película se vio en 1896, en un filme de unos pocos segundos titulado muy obviamente: El beso.
Era un cortometraje sin sonido filmado en Nueva Jersey, en el que los actores de teatro May Irwin y John C. Rice juntaron sus labios castamente. Ambos intérpretes fueron contratados por Thomas Edison, para que revivieran frente a la cámara de cine una escena de la obra que presentaban entonces.
Sin embargo, el sencillo gesto de amor provocó tal escándalo en la sociedad de la época, que en algunos periódicos se solicitó la intervención de la policía para poner fin a aquella perversión.
Incluso, las ligas de decencia realizaron manifestaciones de protesta hasta lograr que se prohibiera exhibir el corto en algunos estados de la Unión Americana.
Tantas voces en contra no intimidaron a la naciente industria cinematográfica, que comenzó a descubrir el enorme atractivo de incluir besos en las películas. A principios del siglo XX, eran una de las escenas más usadas por los dibujantes para realizar los carteles con que anunciarían sus estrenos.
No obstante, décadas después, toda una campaña de puritanismo en Estados Unidos pidió censurar aquellas escenas, por temor a que la juventud se corrompiera. Como solución, se pidió a los actores simular los besos.
“Hollywood estableció como convencionalismo que un beso apasionado se llevaba a la pantalla como un acercamiento de la boca a la zona entre la barbilla y el labio inferior de la pareja, con la boca bien cerrada. Dejaban a potestad del espectador imaginar que estaba ante una tórrida escena de pasión...”, cuenta un artículo del sitio web español claqueta.es.
Sin embargo, era de esperar que tantas reglas y limitaciones terminarían perjudicando la escena final, que no agradaba ni a los mismos actores.
“No hay nada menos afrodisíaco que los besos delante de la cámara. ¡Un poco a la derecha, un poco a la izquierda... ¡no!, la lengua no, que se ve, un poco más de sentimiento, por favor! ¡Cierren los ojos! Un horror si el actor que trabaja contigo te gusta”, decía la actriz y símbolo sexual francesa Brigitte Bardot.
Memorables. Por suerte, para los románticos, con el paso del tiempo, los besos en el cine comenzaron a ser más explícitos, extensos y frecuente. Libres de la autocensura, los productores llenaron la pantalla grande con un sinfín de escenas románticas, que no tardaron en hacerse de un lugar en la memoria de los espectadores.
Hace algunas semanas, el sitio web Chacha.com, de la revista People, elaboró su propia lista con los besos de película más grandes de todos los tiempos. En el primer lugar del escalafón elaborado por la escritora Allison Weaver, apareció el mojado beso entre Holly Golightly y Paul Varjak, en Desayuno con diamantes (1961).
En la segunda casilla, figura otro beso bajo la lluvia: el de Ryan Gosling y Rachel McAdams en el Diario de una pasión (2004), mientras en la tercera está la escena de amor entre James Stewart y Donna Reed, en It’s a Wonderful Life (1946), y, en la cuarta, el beso de DiCaprio y Winslet, en la proa del RMS Titanic (1997).
Completan la lista los besos de los filmes 500 Días de verano (2009), Love Story (1970), Dirty Dancing(1987), When Harry Met Sally(1989) y The Wedding Singer (1998).
El beso de la Princesa Leia y Han Solo en El imperio contraataca (1980) cierra el top ten de besos elaborado por Chacha.com.
Si bien, las escenas de esta lista ocupan un lugar importante en la historia del cine, la de People no es santa palabra. Otros escalafones de besos elaborados por escritores, críticos o expertos cinéfilos, incluyen entre sus favoritas a escenas de filmes como Casablanca, El cartero siempre llama dos veces, El sonido de la música, Con faldas y a lo loco, Cinema Paradiso, La edad de la inocencia, Romeo y Julieta, Ghost... Total, opciones hay miles.
Expertos. El advenimiento de los besos en el cine también dio fama a sus protagonistas masculinos, como Clark Gable, Rodolfo Valentino, John Gilbert, Errol Flynn, Gary Cooper y Cary Grant, quienes durante décadas ostentaron el título de grandes besadores.
El año pasado, una encuesta realizada por el sitio HollywoodLife.com, nombró a 15 actores como los mejores besadores del cine contemporáneo. Fueron sus mismas compañeras de reparto quienes les dieron el voto positivo en escenas de amor.
Robert Pattinson, Taylor Lautner y Shia Labeouf lideran el escalafón de quienes dan unos besos de muerte lenta. En los siguientes puestos figuran Alexander Skarsgard, Chace Crawford, Leonardo DiCaprio, Hayden Christensen, Johnny Depp y James Mcavoy.
Ethan Hawke cierra el top ten, gracias a comentarios como los de su exesposa Uma Thurman: “El mejor beso que nunca me han dado en una película fue con el hombre con quien me casé”.